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La ira es una emoción normal como todas, pero cuando no se maneja bien puede causar problemas de salud, mentales y sociales.

¿Sabemos qué es la ira?

Se trata de una emoción universal y básica, pues cualquier ser humano puede experimentarla. En ocasiones, viene acompañada de agresiones y violencia, que van desde las psicológicas hasta las físicas. Todos podemos sentirla, ello no está mal, lo que sí lo está es que se convierta en un sentimiento constante y descontrolado en nuestra vida.

Esta es una emoción que se vincula a la supervivencia debido a que tiene que ver con el desenvolvimiento de las conductas de ataque y defensa, la consolidación de la conducta y la regulación de la interacción social. Sin embargo, está relacionada a los impulsos ofensivos que provocan la disminución del razonamiento y nos transforman en seres instintivos.

Causas de la ira

La ira es una emoción que se exterioriza cuando sentimos que estamos bajo situaciones de peligro o amenaza; por ello se dice que tiene su origen en el temor, cansancio, frustración, entre otros. También se puede presentar cuando percibimos obstáculos o adversidades para llegar a donde queremos o lograr algo. Cada sentimiento o emoción tiene una razón, y en otros casos, la ira viene dada por la necesidad de realizar esfuerzos superiores para sobrepasar circunstancias.

Controla la ira para que tengas una mejor vida

Consecuencias de la ira

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La frecuente experimentación de la ira trae consecuencias negativas para la salud, tanto física como mental, las cuales varían de acuerdo a si la ira es externa o interna. Cuando se habla de ira externa, nos referimos a una ira que se expresa, mientras que la interna se queda dentro de nosotros, y por no expulsarse, se acumula y genera otras consecuencias.

Ambas manifestaciones de ira son negativas, sin embargo, la interna es más perjudicial, debido a que esa emoción no debe guardarse y acumularse, porque ocasiona daños a la salud; además, cuando se logra expresar, resulta ser más explosiva.

Consecuencias de la ira externa:

  • Problemas interpersonales
  • Ruptura de relaciones, ya sean familiares, amistosas o sentimentales
  • Dificultad para relacionarse socialmente
  • Aislamiento por parte de los allegados

Consecuencias de la ira interna:

  • Hipertensión
  • Infartos
  • Incremento del ritmo cardíaco
  • Elevación de la presión arterial
  • Tensión de músculos

Aprende a controlar la ira

Tanto las personas que frecuentemente sienten ira, como quienes sólo la experimentan esporádicamente, tienen que hallar la manera más adecuada de canalizarla y soltarla para no ocasionar dificultades de salud y en el resto de las áreas de su vida.

La ira es una emoción normal, pero hay que prevenir que se convierta en un sentimiento constante

Si bien para las personas más impulsivas puede no ser tarea fácil, con la práctica pueden lograr controlar la emoción y convertirse en personas armónicas que saben exteriorizar idóneamente sus sentimientos sin afectarse ellos mismos ni al resto.

Por ello, algunos tips que te podemos ofrecer para que aprendas a controlar la ira, son:

Maneja la respiración: Siempre es importante hacer un buen uso de la respiración, sobre todo bajo circunstancias de ira, miedo, estrés, cansancio, entre otras. Así que cuando sientas que vas a entrar en esa emoción, inhala lento y exhala aún más lento, hazlo con el diafragma y repítelo alrededor de 10 veces.

No hables sin antes pensar: Muchas veces, la ira y otras emociones negativas hacen que en momentos de tensión se digan cosas malas o que después generen arrepentimiento. Por ello, es bueno pensar antes de hablar; se trata de organizar tus palabras adecuadamente en tu mente para luego expresarte correctamente.

Tranquilízate para poder expresarte: Este paso va asociado al anterior, primero tienes que relajarte, pensar con calma y claridad, y después exteriorizar con educación y tranquilidad tus emociones, sentimientos, inquietudes, necesidades y todo aquello que está haciendo que sientas ira.

Considera siempre reflexionar: Esto es importante hacerlo antes de hablar o actuar, y después también, ya que se puede canalizar todo de una mejor manera y con distintas perspectivas de las circunstancias. Asimismo, ayuda a mantener la calma y hallar salidas ante las dificultades.

Busca soluciones: Cuando tienes dificultades con algo o alguien, no te enfrasques en el problema y en tu molestia, ello no sirve de nada, haz lo contrario, intenta hallar la solución y ponerla en práctica para solventar el conflicto.

Habla en primera persona: Cuando estés manifestando tu enojo o inquietud, haz tus opiniones en primera persona para que no señales directamente ni culpes, y así no generes más tensión en la situación.

Libera la molestia: Una vez que hayas presentado tu enojo e inconformidad y se haya resuelto, no almacenes esa rabia ni mala experiencia, puesto que no es bueno para la salud y te consume paulatinamente, cosa que se ve con el pasar del tiempo en las distintas áreas de tu vida. Por ello, perdonar siempre es bueno.

Siguiendo estas pautas, tienes muchas probabilidades de aprender a controlar tu ira; claro, no se hace tan rápido, lleva tiempo, constancia y compromiso, pero siempre valdrá la pena si es en pro de ti mismo. También te puede ayudar practicar técnicas de relajación y visitar a un especialista que sirva de apoyo.

MedicosTVArtículo Original de MedicosTV |  Revisado y Editado por el equipo editorial de MedicosTV

Fuentes:
Mayo Clinic. Página web. Disponible en: https://mayocl.in/2z5NVRn
Psicología y Mente. Página web. Disponible en: https://bit.ly/2SmOCPh
Teems Health. Página web. Disponible en: https://bit.ly/2x8e6pQ
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